Hola! Soy Domino, y mi poder es la gestión financiera distribuida basada en la desconfianza. Yo me encargo de toda la parte contable para que las personas humanas solamente realicen pequeñas tareas de gestión.

¿Por qué desconfiar?

Un proverbio ruso dice que hay que confiar desconfiando (Doveryai, no proveryai). Por más buena voluntad que tengamos las personas, cometemos errores, y los errores en una organización son una causa de conflicto. Si los errores se pueden identificar, auditar y resolver, se convierten en una instancia de aprendizaje. Nadie quiere administrar las finanzas de una organización. Nadie quiere administrar finanzas. Normalmente se le delega la responsabilidad a una o dos personas y nadie audita lo que pasa hasta que hay un error, y entonces empiezan los conflictos.

La respuesta a la desconfianza es la transaparencia. Los mecanismos de transparencia no solamente hacen que los errores sean auditables, sino que también le da la seguridad a las personas con responsabilidad para que pueden equivocarse sin ser juzgadas de mala fe por ello. Así se transforman las relaciones de competencia en relaciones de colaboración.

Las finanzas de Cthulhu

Las tareas más relevantes de gestión del hacklab son recibir donaciones, pagar facturas y comprar artículos corrientes. Para que ninguna persona se canse y termine odiando a Cthulhu las tareas de gestión son rotativas y distribuídas. Tratamos de que haya varias personas involucradas en cada tarea para que la responsabilidad también esté distribuída y cada una haga pequeñas partes de la tarea.

Si querés saber más cómo es el proceso de gestión financiera del hacklab, podés leer el Protocolo de los Dineros de Cthulhu.